La capital italiana rezuma historia, con tantos rincones maravillosos donde perderse como turistas pertrechados con cámaras digitales. Cuna de nuestra cultura y civilización, la ciudad eterna enamora al visitante.
Las horas de luz disminuyen, el frío aumenta y la nieve viste las montañas con un manto uniforme que suaviza las laderas. Es el momento del esquí de montaña, de las raquetas de nieve o del montañismo invernal.
“Los laguitos de Pondiellos, situados en un vallecito al oeste del pico, estaban escondidos de tal manera que se hubiera podido atravesarlos sin sospechar de su existencia. Añoraba sus aguas encantadores y azules, que a menudo había visto brillar al sol” Henry Russell, “Recuerdos de un Montañero” (1.888) [...]
¡Qué ciudad! Necesitaría días para ver pasear por sus calles, meses para recorrer con calma el Museo del Louvre, años para conocer todo lo que puede ofrecer. Romántica, culta, multicultural… es la ciudad de Amelie, es París.